Detrás de la rigidez hay siempre algo escondido; una doble vita. Los rígidos no son libres, son esclavos de la Ley. En cambio Dios da la libertad, la mansedumbre y la bondad. Así lo afirmó el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
