Sean cristianos valerosos, anclados a la esperanza y capaces de soportar los momentos oscuros. Es la exhortación que hizo el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Y agregó que los cristianos perezosos, en cambio, están detenidos y para ellos la Iglesia representa un bonito aparcamiento.