“Que el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro de quien está solo y necesitado, para llevar su misericordia y ternura, que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios”. Fue la invocación del Papa Francisco al saludar a los fieles y peregrinos procedentes de España y América Latina que participaron en la audiencia general del quinto y último miércoles de agosto.
