Preparado Por: P. Marcelino González Tejedor
El Concilio Vaticano II nos recuerda que “el cristiano es ante todo un peregrino y que la Iglesia es un pueblo caminante” (Cfr. GS 7, LG 8). La peregrinación es un camino de oración, de encuentro y de vida.
Un poquito de historia
Se tiene como dato histórico que las peregrinaciones iniciaron en la Iglesia antes de la paz otorgada por el emperador Constantino en el año 313, aunque aumentaron considerablemente cuando la Iglesia gozó de paz y libertad en el Imperio Romano.
Las más antiguas peregrinaciones cristianas tenían como destino Roma, Tierra Santa y las tumbas de los mártires. La más famosa de las peregrinas de esa época fue una española de nombre Egeria, quien nos narra cómo se celebraban estas peregrinaciones en Tierra Santa en el siglo IV.








