En el corazón del mes de agosto, en el que la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, celebra la solemnidad de la Asunción de María santísima al cielo, una de las fiestas más importantes dedicadas a la Madre de Cristo, el Papa Francisco introdujo el rezo del Ángelus recordando con el Magníficat la alegría de María, cuya grandeza es la fe.
