La Sede Vacante, es decir, el periodo que media entre la muerte del Pontífice, en este caso, desde que se hizo efectiva la renuncia, hasta la elección del nuevo Papa por el Colegio Cardenalicio,inició  el jueves 28 de febrero del 2013. La Iglesia Universal se quedó sin cabeza visible y fueron el camarlengo y el Colegio de Cardenales los que se encargaron del gobierno del Vaticano.

 Se formarón dos clases de congregaciones, una general, formada por todo el Colegio, que se encargo de los asuntos más importantes, y otra particular integrada por el camarlengo Tarcisio Bertone, y por tres cardenales extraídos por sorteo, que se ocuparon de los asuntos ordinarios, según precisa la Constitución Apostólica 'Universi Domini Gregis'.

 

Estas reuniones, conocidas como "preparatorias", se celebraron a diario a partir del día establecido. En este caso, el cardenal decano del Colegio Angelo Sodano, que presidió dichas congregaciones, informó a los cardenales que acudierón a la despedida del Papa Benedicto XVI, se enviaría la convocatoria para el inicio de las congregaciones generales para convocar el Cónclave.